Posteado por: marielisfuentes | julio 26, 2014

EL HONOR DE LA MUJER CUBANA PRESENTE EN EL MONCADA

El asalto a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y el Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, el 26 de julio de 1953 llevó impregnado no solo heroísmo, ansias de libertad y de justicia; también tenía aroma de mujer.

Melba Hernández y Haydée Santamaría

Melba Hernández y Haydée Santamaría

Y ese olor lo desprendían Melba Hernández Rodríguez del Rey y Haydée Santamaría Cuadrado, dos revolucionarias convencidas de las ideas de Fidel de transformar la situación heredada tras el golpe militar de Fulgencio Batista en contubernio con el imperialismo yanqui que sumió a la isla en una gran crisis política, económica y social.

Melba participó activamente en la lucha contra la tiranía batistiana, siendo de las primeras en integrar las filas del movimiento revolucionario dirigido por Fidel Castro. Fue detenida y sancionada a cumplir prisión. Integró la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y en México participó en los preparativos de la expedición del Granma. Regresó a Cuba y se incorporó a las filas del Tercer Frente Mario Muñoz Monroy. Fue Fundadora del Partido Comunista de Cuba y miembro de su Comité Central desde el Tercer Congreso, así como diputada a la Asamblea Nacional hasta su deceso el pasado 9 de marzo.

Por su parte Yeyé, como se conocía a Haydée integró la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio. Tras los sucesos del Moncada fue encarcelada y para hacerla hablar, le dijeron que su hermano Abel y el novio Boris Luis Santa Coloma habían sido torturados y asesinados después del combate. Como muestra de la crueldad de los esbirros, le mostraron un ojo de Abel pero a pesar del dolor no pudieron sacarle ninguna información.

Apoyó al destacamento guerrillero que dirigía Fidel en la Sierra Maestra, quien le encomendó que obtuviera armas y aglutinara a los revolucionarios en el exterior. Regresó a Cuba al triunfar la Revolución y trabajó en el Ministerio de Educación. Luego fundó y dirigió por muchos años la Casa de las Américas, desde donde influyó decisivamente en el devenir cultural del país.

Ambas desempeñaron un papel decisivo, recopilaron y organizaron las notas que Fidel lograba sacar de la cárcel, escritas con zumo de limón y en la cual reconstruía su alegato en el juicio del Moncada, que luego sería conocido como la Historia me Absolverá, así como en su posterior impresión y reparto clandestina.

La participación de Melba y Haydée en el ataque al Moncada el 26 de julio puso de manifiesto la grandeza y las virtudes de la mujer en la defensa de la Patria, un legado que perdura hasta nuestros días y se manifiesta en las miles de doctoras y enfermeras que cumplen misiones internacionalistas en intrincados rincones del planeta, las educadoras que llevan el pan de la enseñanza a cualquier lugar de Cuba o el resto del mundo, en las científicas quienes durante horas se entregan a la investigación para elevar la calidad de vida del pueblo, en las muchachas defensoras de cada centímetro de suelo cubano en la brigada de la frontera y otras unidades militares y en cada obrera, artista, campesina y ama de casa.

En los corazones de los cubanos dignos se alberga la gratitud hacia los jóvenes del centenario y especialmente a Melba Hernández y Haydée Santamaría, las únicas mujeres participantes en el asalto, que dieron su sangre y sus energías para que hoy disfrutemos de soberanía y autodeterminación. Por ellos continuamos en combate.

 

 

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