Posteado por: marielisfuentes | julio 26, 2012

EL PORQUÉ DEL 26 DE JULIO DE 1953

Después del golpe de estado perpetrado por Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952, Cuba mostraba una difícil realidad manifestada esencialmente por la crisis de las instituciones políticas y gravísimos problemas sociales.

El control, la amenaza y la represión policial se hicieron sentir ante la más mínima intolerancia de la oposición. La situación del país era precaria en temas tan vitales como la salud, la educación y el trabajo. Las clases pobres no tenían acceso a los medios de vida indispensables y sufrían todo tipo de maltratos y vejaciones.

Esto decía a las claras que se imponía hacer una revolución para acabar con estos males. Y llegó el día, aquella mañana de la Santa Ana, un grupo de jóvenes, liderados por Fidel Castro, protagonizaron la hazaña.

Cuartel Moncada

Asalto al Cuartel Moncada

En el año del centenario del héroe nacional José Martí, el 26 de julio de 1953 protagonizaron el asalto a los Cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

En la madrugada, 135 combatientes, vestidos con uniformes del Ejército y dirigidos por Fidel, precisaban el plan de ataque. Se organizaron en tres grupos, el primero de los cuales, con Fidel al frente, atacaría la fortaleza. Los otros dos grupos, mandados respectivamente por Abel Santamaría, segundo jefe del movimiento, y Raúl Castro, tratarían de tomar dos importantes edificios contiguos al cuartel: el Hospital Civil, donde se atendería a los heridos, y el Palacio de Justicia, donde radicaba la Audiencia, desde cuya azotea apoyarían la acción principal.

Cuando todos estuvieron listos, se le dio lectura al «Manifiesto del Moncada», redactado por el joven poeta Raúl Gómez García quien leyó sus versos «Ya estamos en combate»

“Ya estamos en combate Por defender la idea de todos los que han muerto. Para arrojar a los malos del histórico Templo Por el heroico gesto de Maceo, Por la dulce memoria de Martí. En nuestra sangre hierve el hado azaroso De las generaciones que todo lo brindaron, En nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos Que vibran en el alma superior del cubano Ya estamos en combate…… En nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica En nombre del honor y del decoro que construyó su historia Por la estrofa magnífica del himno «Que morir por la patria es vivir» La libertad anida entre los pechos de los que viven hombres Y por verla en la estrella solitaria es un honor luchar A la generación del centenario le caben los honores, De construir la patria que soñara el Maestro Inmortal. Ya estamos en combate…… ¡Adelante! Adelante hasta el nido superior de la gloria Para que nazca en esta nueva aurora La república digna y decorosa Que fue el último anhelo de Chibás. No importa que en la lucha caigan más héroes dignos Serán más culpa y fango para el fiero tirano Cuando se ama a la patria como hermoso símbolo Si no se tiene armas se pelea con las manos. Ya estamos en combate…… ¡Adelante! De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera La de furia loca de Gómez y Agramonte… La de la lucha pura de Mella y de Guiteras… Adelante, Cubanos…… ¡Adelante! Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos Sintamos en lo hondo la sed enfebrecida de la patria Pongamos en la cima del Turquino la Estrella Solitaria”.

Al terminar Fidel les dirigió esta brevísima exhortación:

“Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡Libertado o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. Aún están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse por falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por última necesidad.

A pesar de lo planeado, el objetivo no se logró; una patrulla de recorrido que llegó inesperadamente al lugar, y un sargento que apareció de improviso por una calle lateral, provocaron un tiroteo prematuro que alertó a la tropa y permitió que se movilizara rápidamente el campamento.

La sorpresa, factor decisivo del éxito, había fallado. Otro elemento adverso, también accidental, fue que los atacantes no pudieron contar con varios automóviles donde iban las mejores armas, pues sus ocupantes se extraviaron antes de llegar al Moncada en una ciudad que no conocían.

Al mismo tiempo que esto ocurría en Santiago, 28 revolucionarios asaltaban al cuartel de Bayamo, operación que también fracasó.

Inmediatamente después de estos hechos, la dictadura reaccionó con una brutal represión. En relación con los asaltantes del Moncada, El dictador Batista ordenó que se asesinara a diez revolucionarios por cada soldado muerto en combate. Excepto unos pocos combatientes que pudieron escapar ayudados por el pueblo, casi todos los demás fueron capturados y gran parte de ellos asesinados en los días sucesivos.

Más tarde, ante el tribunal que lo juzgaba, Fidel Castro en su autodefensa la Historia me absolverá denunciaría el crimen: No se mató durante un minuto, una hora o un día entero, sino que en una semana completa, los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumento de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen. El cuartel Moncada se convirtió en un taller de tortura y muerte, y unos hombres indignos convirtieron el uniforme militar en delantales de carniceros”.

El asalto al cuartel Moncada terminó en una derrota militar; sin embargo, tuvo una trascendencia extraordinaria para el pueblo cubano y para el movimiento de liberación nacional que se iniciaba. Inició un período de la lucha armada que no terminó hasta la derrota de la tiranía, el 1 de enero de 1959. En segundo lugar, creó una nueva dirección y una nueva organización que repudiaba el quietismo y el reformismo.

ciudad escolar 26 de julio

Después del triunfo de la revolución el cuartel Moncada fue convertido en una ciudad escolar que tomó el nombre de “Ciudad Escolar 26 de julio”. Allí se forman nuevas generaciones de cubanos dignos que honran la memoria de los héroes y mártires de esa gesta preparandose de manera integral para que Cuba avance en los principales programas.

Cuando conmemoramos el 59 aniversario de aquella epopeya, muchos son los logros que exhibe el país que nos hacen afirmar que la realidad es bien distinta a la que impulsó a los jóvenes a asaltar el Moncada.

Hoy Cuba presenta un índice de 4,5 de mortalidad infantil similar al de muchos países desarrollados, este país bloqueado hace más de medio siglo asegura educación gratuita a todos sus habitantes, fortalece el sistema de salud desde las comunidades, protege a sus ancianos, discapacitados, niños y adolescentes sin amparo familiar, gozamos de libertades, tranquilidad y democracia; en fin aquello por lo que se derramó sangre joven supera con creces las espectativas. A los que cayeron y a quienes continuaron su lucha, gracias por la patria que nos legaron; nosotros proseguiremos con paso firme hacia el futuro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: